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Verano: carrete vs. responsabilidad

Los jóvenes chilenos comienzan a beber, en promedio, a los 13 años. En verano, el exceso de tiempo libre aumenta el carrete y el consumo de alcohol. Un grupo familiar cohesionado y una red de apoyo positiva son fundamentales para evitar consecuencias nefastas en la vida de nuestros hijos.

Psiquiatría

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Verano: carrete vs. responsabilidad

El verano es la época del año en la que los jóvenes, al no tener mayores obligaciones, disponen de mucho tiempo libre. Si los padres no establecen reglas, la rutina del “carrete” puede acarrear consecuencias negativas.  Promover otras actividades, establecer horas de llegada y determinar días de salida son normas básicas que los padres deben saber fomentar.

La Dra. Marcela Babul, psiquiatra de Red Salud UC, recomienda siempre hacer del almuerzo un evento familiar ineludible. Asegura que ese es el momento para compartir con el grupo familiar. No es normal que un hijo se salte las comidas por “pasar de largo” gran parte del día intentando recuperarse de la resaca, ya que las comidas son las instancias de comunicación por excelencia.

La tarea esencial de los padres es construir y mantener una relación de confianza con los hijos, de modo de conocer –por ejemplo- de cuánto dinero disponen para salir y con quiénes comparten su tiempo libre. El respeto por los demás, el autocontrol y los valores forjados a lo largo de su vida serán ejes fundamentales en el comportamiento del adolescente. 

La edad promedio de inicio de consumo de alcohol son los 12,6 años, según el 8º Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar de Chile, elaborado por CONACE. A partir de entonces se inicia un ciclo de experimentación que se extiende hasta que termina el colegio. Los padres deben estar en conocimiento de que la dependencia al alcohol se divide en cuatro etapas.

1. Pre-alcohólica, que es cuando el individuo aprovecha todas las reuniones sociales para beber.

2. Prodrómica, que es cuando la persona siempre encuentra un pretexto para tomar o lo hace a escondidas.

3. Crucial, que es cuando el bebedor se altera con facilidad y niega tener problemas con el alcohol.

4. Crónica, que es cuando se producen intoxicaciones en las que el bebedor sufre amnesia, alucinaciones y síndrome de privación.

Según la Dra. Babul es normal que los jóvenes se refugien en grupos que definan y afiancen su forma de ser. “Al principio hay que ser contenedores. Pero debemos recordar que en este periodo ellos están buscando su identidad. Y que muchas veces ésta se consigue imitando conductas que los hagan ser validados por sus pares, así como en otras ocasiones sirva para aislarse de los conflictos”, asegura.