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Control oftalmológico preventivo

Es muy importante que tus hijos sean evaluados por un oftalmólogo, idealmente antes de que ingresen al colegio. Y es que entre los 5 y 9 años es cuando ocurre, principalmente, el desarrollo del sistema visual.

Oftalmología

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Control oftalmológico preventivo

Para lograrlo, se requiere la llegada de una imagen nítida a la retina de cada ojo, visión similar en ambos ojos y alineamiento ocular. Si alguno de estos puntos falla se ve amenazado el desarrollo del máximo potencial visual del niño, lo que se conoce como ambliopía. Las causas más frecuentes de ambliopía son: vicios de refracción, estrabismo y privación visual (como ptosis (párpado caído) y cataratas), las cuales muchas veces pueden pasar desapercibidas. 

Uso de lentes en niños: Un niño puede necesitar anteojos por varios motivos tales como: corregir vicios de refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo, anisometropía), corrección de algunos tipos de estrabismo y proteger un ojo en el caso de que el otro tenga poca visión. El oftalmólogo puede determinar si un niño necesita anteojos a través de un examen oftalmológico completo, el cual habitualmente incluye dilatar las pupilas con el fin de lograr una medición precisa. 

Estrabismo: Es una alteración en la que se pierde el alineamiento ocular y por lo tanto la visión binocular normal. A veces la desviación es evidente y en otros casos pasa desapercibida. Otros signos de estrabismo son posiciones anormales de la cabeza, menor visión en un ojo y guiño. Cuando los ojos están desviados el cerebro percibe dos imágenes distintas (diplopía o visión doble). A diferencia de lo que ocurre en adultos, el cerebro de un niño puede aprender a ignorar o suprimir la imagen duplicada (supresión), perder la sensación de profundidad (visión en 3D) y disminuir la visión del ojo suprimido (ambliopía), los cuales pueden ser irreversibles si no se tratan oportunamente. 

Un diagnóstico certero y oportuno de estas enfermedades oftalmológicas permite tratarlas y favorecer el desarrollo visual normal.  Es por eso que se recomienda el control oftalmológico de rutina a los 4 años o antes en caso de sospecha de enfermedad ocular.