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Día Mundial del Alzheimer

Chile tiene mayor incidencia de Alzheimer en América latina. Se espera que en los próximos 40 años los casos en el mundo aumenten en más de 200%.

Neurología

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Día Mundial del Alzheimer

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer con el propósito de  dar a conocer los alcances de la enfermedad  y difundir información en torno a ella al tiempo que solicitar el apoyo y solidaridad de las comunidades, instituciones y organismos oficiales para con quienes la padecen.

Según el Reporte Mundial de Alzheimer 2010, la cantidad de personas que lo padecen aumentaría en un 200 % hacia 2050. “Es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central y se considera la demencia más frecuente. En esta enfermedad se produce un deterioro progresivo de las funciones del cerebro, afectando las partes que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Así, el enfermo ve mermada su capacidad de juicio, la toma de decisiones, la comprensión de una idea abstracta, la habilidad de expresarse”, explicó el doctor Jorge González, neurólogo de la Red Salud UC CHRISTUS.

 El Alzheimer tiene varias etapas, “El primer signo es el olvido de situaciones recientes. Los pacientes se acuerdan de su niñez o de episodios antiguos, pero no de lo que hicieron hace una hora. También comienzan a repetir varias veces una historia o a preguntar lo mismo de manera reiterativa. En etapas más avanzadas, los olvidos o fallas de la memoria empiezan a interferir con las actividades diarias, se les puede olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse, ya no pueden pensar con claridad, fallan en su intento de reconocer personas y lugares conocidos y empiezan a tener problemas para hablar, entender, leer o escribir”, describió el doctor Eduardo Valenzuela, geriatra de Red Salud UC CHRISTUS.  Con el tiempo, quienes padecen esta enfermedad ya no pueden valerse por sí mismos, “se extravían en lugares conocidos, olvidan lo que tienen que comprar cuando van al supermercado y tienen un mal manejo del dinero. También pueden presentar depresión, apatía, alteraciones del sueño o alucinaciones. Hay personas que se agitan, se irritan con facilidad y se ponen violentas. En otros casos, imaginan que alguien les roba o les quiere hacer daño”, explicó el doctor Valenzuela.

 A pesar de lo compleja que puede ser la situación, es posible realizar intervenciones que mejoren la calidad de vida del paciente y sus cuidadores, especialmente si el diagnóstico es precoz. “Cuando la patología recién aparece, es posible que el paciente se dé cuenta. Es recomendable explicarle qué sucede y la importancia de comenzar un tratamiento pronto. No se puede detener la enfermedad, pero algunos fármacos pueden atenuar los síntomas y retrasar su evolución”, asegura el doctor González.

 Hay actividades que promueven un buen funcionamiento cognitivo. Siempre es recomendable llevar una alimentación sana, hacer ejercicio y mantener una actividad intelectual interesante y variada. Las personas mayores deben mantenerse activas, física, mental y socialmente, incorporando nuevos conocimientos, teniendo pasatiempos o actividades manuales de acuerdo a sus preferencias, integrándose a organizaciones comunitarias, entre otras posibilidades. “Se ha comprobado que al permanecer mentalmente activos se pueden desarrollar nuevas conexiones neuronales”,  destacó el doctor Valenzuela.

 No todas las fallas de memoria que ocurren durante el proceso de envejecimiento deben ser consideradas premonitorias del Alzheimer. Corresponderá a los médicos evaluar y precisar lo que ocurre en cada caso. Como concepto general, son las que interfieren con las actividades que la persona realiza habitualmente y que impactan en su capacidad para mantenerse independiente las que deben motivar estudios más profundos.

 ¿Cómo cuidar a una persona que padece la enfermedad de Alzheimer?

 Los especialistas recomiendan a quienes tienen a su cargo a una persona mayor con esta enfermedad adoptar algunas medidas que pueden mejorar las condiciones de ambos. 

1.  Favorezca un ambiente tranquilo que mantenga la dignidad del enfermo.

 2.  Establezca rutinas diarias: los hábitos le dan seguridad al paciente y minimizan la ansiedad, que puede gatillar problemas de conducta en él. Instaure rutinas para el aseo personal, horarios de comidas y de sueño, salidas a caminar, entre otros.

 3.  Privilegie el ejercicio físico regular: paseos diarios, según la tolerancia del afectado, ayudan a mantener su capacidad funcional y mejoran la calidad del sueño.

 4.  Mantenga una comunicación simple y cariñosa: háblele mirándolo a los ojos, con voz suave y tranquila. Refuerce lo que le dice con gestos.

 5.  Simplifique las tareas e indicaciones.

 6.  Demuestre su cariño y preocupación comunicándose con él en los temas que le interesan. Hable de las cosas que recuerda, revise álbumes de fotos, juegue dominó, cartas u otros para compartir el tiempo.

 7.  Potencie las capacidades que todavía conserva: es beneficioso que el paciente mantenga su independencia el mayor tiempo posible. Por eso, permítale realizar lo que aún es capaz, aun cuando lo haga en forma imperfecta o lenta. Esto ayuda a mantener la autoestima y evita sobrecargar a los cuidadores. Por otro lado, evite exigirle más de la cuenta para que no se frustre.

 8.  Mantenga un entorno seguro: la pérdida de la memoria, del juicio y de la coordinación física aumentan el riesgo de sufrir lesiones en el hogar y fuera de él, como caídas, accidentes automovilísticos o domésticos con gas. También es factible que se pierda o sea víctima de fraude o robo de dinero.

 9.  Evite discusiones innecesarias: recuerde que los conflictos causan estrés para usted y para el enfermo, y que los problemas derivados de los olvidos no son “culpa” de él, sino inherentes al Alzheimer.

 10.  Consulte a un médico especialista en caso de sentirse sobrepasado por la situación. Atender a un paciente con demencia es una tarea muy demandante, tanto física como psicológicamente, y para poder realizarlo bien, el cuidador debe preocuparse también de su propia salud.

 El Alzheimer no solo es undrama para quienes lo sufren. Lo es aún más para quienes están encargados de su cuidado y cuyo rol es fundamental para optimizar la funcionalidad del paciente en su entorno, manejar adecuadamente los trastornos conductuales e identificar cambios significativos que pudiera requerir de atención médica. Para saber más de la esencial tarea de los cuidadores, te invitamos a leer este artículo de nuestra revista Salud UC.

Y para conocer más de Alzheimer, puedes revisar nuestro ABC de la Salud.