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Crecen embarazos múltiples en Chile

En el periodo 2000-2009 este tipo de gestaciones se incrementó un 11% en nuestro país, según informa el Dr. José Andrés Poblete, Jefe de la División de Obstetricia y Ginecología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Ginecología y obstetricia

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Crecen embarazos múltiples en Chile

Por lo general, la llegada de un hijo siempre es motivo de felicidad en el seno familiar. Sin embargo, si nacen dos o más lactantes el panorama se complica, ya que un embarazo múltiple puede ocasionar diversos riesgos tanto para la madre como para sus hijos en gestación.

Pese a las complicaciones que conlleva un embarazo de este tipo, su incidencia ha aumentado significativamente a nivel mundial, fenómeno al que no escapa nuestro país y que preocupa a los especialistas.

En Chile, según lo manifiesta el Dr. José Andrés Poblete, Jefe de la División de Obstetricia y Ginecología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el embarazo múltiple aumentó un 11% entre los años 2000 y 2009, elevándose los nacimientos de 1,66 a 1,84%. El experto asegura, además, que en 2000 un 50,56% de los nacimientos producto de este tipo de gestación fue prematuro, porcentaje que crece en forma significativa, llegando a 62,47% en 2009.

Las razones más probables de este incremento corresponden, a juicio del Dr. Poblete, al creciente número de mujeres que se embarazan después de los 35 años y al mayor acceso a tratamientos y técnicas de reproducción asistida de baja o alta complejidad.

El embarazo múltiple se considera de alto riesgo, ya que se asocia con una mayor presencia de patologías tanto de la propia gestación como de la madre. Su ocurrencia es multifactorial: influye la raza y la edad de la mujer, especialmente en aquellas que superan los 35 años.

“Toda la patología obstétrica tiene una incidencia mayor en los embarazos gemelares. Por tanto, es más frecuente la hipertensión arterial, la diabetes gestacional, el parto prematuro, el parto operatorio y la metrorragia post parto”, comenta el Dr. Poblete. Sólo un 38% de los partos de embarazos múltiples ocurre después de las 37 semanas y su ocurrencia representa entre un 15 a 20% de la mortalidad perinatal global.

¿Cuáles son los peligros para la madre y para los gemelos?

“Los fetos sufren patologías dependiendo del número de placentas que existan. En los monocoriales (una placenta) es frecuente el Síndrome de Transfusión Feto-Fetal y la restricción selectiva. En los bicoriales (dos placentas) se presenta la restricción de crecimiento. Ambos grupos tienen una ocurrencia mayor de aborto y de parto prematuro, lo que obliga a que estos embarazos sean manejados por especialistas en medicina materno fetal y los partos asistidos en lugares donde exista una unidad de cuidados intensivos neonatales”, precisa el Dr. José Andrés Poblete. Cuidados de la madre

Las mujeres que viven un embarazo gemelar requieren controlarse en una Unidad de Medicina Materno Fetal. “Los hitos del control médico son el diagnóstico correcto del número de placentas (corionicidad), la prevención del parto prematuro y la vigilancia del crecimiento fetal. Las madres requieren, además, llevar una vida con una alimentación acorde y un reposo mayor, lo que incluye disminuir la carga de trabajo dentro y fuera de la casa, y en ocasiones adelantar el reposo laboral”, dice el especialista.

Se aconseja, asimismo, que la mujer visite a su gineco-obstetra con más regularidad: al menos dos veces al mes a partir de las 28 semanas, y una vez a la semana desde las 34.

A medida que se acerca el momento del parto, los chequeos y las exploraciones serán más frecuentes, principalmente para determinar si existe el riesgo de parto prematuro. Si esto se confirma, es posible que el médico recomiende reposo absoluto.

Aunque la futura mamá no presente ningún síntoma de parto prematuro, es normal que el ginecólogo aconseje una reducción de las actividades diarias entre las semanas 20 y 30 de embarazo. El especialista también controlará la presión arterial de la embarazada para descartar la presencia de preeclampsia, vigilar el ritmo de crecimiento de los bebés a través de exploraciones por ultrasonido o ecografías, así como el ritmo cardíaco del feto cuando está en movimiento.