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La respuesta correcta para cada paciente

El cáncer de mama es el crecimiento desenfrenado de células malignas en el tejido mamario y requiere de un tratamiento específico para cada persona que lo padece.

Ginecología y obstetricia

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La respuesta correcta para cada paciente

Se sabe que el pronóstico de cada paciente está íntimamente relacionado con el tipo de cáncer que padezca, el momento en que se detecte y el tratamiento que se le brinde. El objetivo de todos los tratamientos  es destruir las células malignas e impedir su crecimiento y multiplicación. Existen cinco procedimientos para lograrlo:

Mastectomía: parcial (se extirpa el tumor rodeado de tejido mamario sano), total (se saca toda la mama con los linfonodos axilares o sin ellos) y radical modificada (además de la mama, se extrae la areola, el pezón y la mayoría de los ganglios de la axila).

Quimioterapia: se administran fármacos anticancerígenos por vía venosa u oral.

Radioterapia: se irradia con electrones de alta energía la zona del cuerpo comprometida para evitar que la enfermedad vuelva sobre el área operada.

Hormonoterapia: se reduce la concentración de hormonas presentes en el torrente sanguíneo o se bloquea su acción.

Anticuerpos: se impide que algunas sustancias que estimulan el crecimiento de las células lleguen a ellas.

Pero como los cánceres mamarios son heterogénos, hay un tratamiento para cada uno de ellos. Si antes los especialistas centraban su atención en la ubicación del tumor, hoy consideran el tipo de tumor y sus características particulares. “A veces hay tumores pequeños que son biológicamente muy agresivos y, en otros casos, tumores grandes pero no tan agresivos”, dice el doctor César Sánchez, oncólogo médico de Red Salud UC.

LAS NUEVAS TERAPIAS

La principal diferencia entre la quimioterapia convencional y las terapias personalizadas es que la primera no es selectiva y no distingue células cancerosas de células normales por lo que causa efectos secundarios no deseados. Los tratamientos personalizados, en tanto, buscan identificar marcadores propios del tumor, que no están en los tejidos sanos de modo de atacar sólo los tejidos enfermos.

 “La búsqueda de estos marcadores es difícil. En la mayoría de los casos, no es exclusivo del tumor. Sí puede estar en mayor cantidad expresado en este y así podemos disminuir  los efectos de las drogas sobre las células normales”, dice el doctor Sánchez.

Actualmente existen terapias diseñadas con este concepto, a las que también se llama terapias biológicas o personalizadas. Un medicamento llamado everolimus, por ejemplo, aprovecha una activación anormal del crecimiento en células tumorales. “Normalmente las células son sensibles a la carencia de energía o a condiciones desfavorables para su supervivencia. Cuando ello ocurre, entran en una fase de reposo, como si hibernaran. En algunos tumores esto no ocurre debido a que su maquinaria de crecimiento es independiente y actúa sin control. Este medicamento bloquea este crecimiento y si se asocia con lo que conocemos como hormonoterapia ha demostrado buenos resultados en cánceres de mamas avanzado”, sostiene el especialista.

En otros casos, existe una sobre expresión de receptores para el crecimiento celular. El doctor Sánchez explica que los receptores son “puertas” por las que entra información a la célula. Supongamos –dice- que en vez de una “puerta” hay cientos o miles, lo que provoca que la célula tiene muchos más estímulos para crecer.  Uno de estos receptores es conocido como receptor del factor de crecimiento epidérmico top 2 o HER2. Si cerramos esta puerta, evitaremos que estas células sigan creciendo.  Un medicamento que ya se está usando para este fin es el llamado Trastuzumab, un anticuerpo que ha demostrado alta eficacia en cáncer de mama precoz y también avanzado. Muchos otros medicamentos de este tipo están actualmente en desarrollo y algunos ya en pleno uso.

“Existen otros tratamientos que tienen el mismo propósito y cuya combinación también logra buenos resultados. Por ejemplo, podemos usar el mismo HER2 para introducir la quimioterapia unida a drogas biológicas. Esta terapia se llama TDM1 y combina una droga específica para el receptor de HER2 y quimioterapia convencional. Así, la droga entra y se concentra más en las células cancerosas que en las normales, disminuyendo la toxicidad de la quimioterapia y mejorar el efecto del tratamiento”, expone.

Otra forma biológica de tratar el cáncer de mama es bloquear el ciclo celular. La célula es –a decir del doctor Sánchez- como una fábrica de autos en la que cada paso es vigilado cuidadosamente y si un producto no funciona debe repararse o desecharse. En el ciclo celular, cada célula nace, crece, madura y luego se divide para dar células hijas, en un proceso controlado. A veces, algunas células son estimuladas para pasar más rápido el proceso y en poco tiempo crecen sin control. En la actualidad –cuenta Sánchez- existen muchas drogas que buscan frenar la velocidad de este ciclo e impedir que las células malignas crezcan o estimular su reparación o eliminación. Otras terapias bloquean la posibilidad de que las células neoplásicas reparen su ADN. El ADN es el disco duro de la célula. Si se daña y no se repara, la célula muere. Algunos tumores, especialmente aquellos con componentes hereditarios, pueden ser sensibles a drogas que evitan que los mecanismos que aún funcionan reparen el ADN. Esta es la base para el uso de quimioterapia más inhibidores de la reparación de ADN en este tipo de tumores.