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Asma y obesidad en el embarazo

Hijos de madres obesas tienen doble riesgo de sufrir asma. Según una investigación conjunta de investigadores de los departamentos de Obstetricia y Ginecología y de Pediatría nuestra Red, el traspaso de la patología ocurriría en el útero.

Ginecología y obstetricia

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Asma y obesidad en el embarazo

La obesidad de la madre aumenta fuertemente el riesgo de que sus hijos tengan asma.  El doctor José Antonio Castro, quien lidera el grupo de investigación integrado también por los doctores Paola Casanello, Bernardo Krause y Ricardo Uauy,  explica que los niños cuyas madres aumentaron más de 25 kilos durante el embarazo tienen un 1.8 de veces de probabilidad de tener asma.

El grupo de estudio de este trabajo -que cuenta con  aporte de FONDECYT- está compuesto por 500 embarazadas de la zona suroriente de Santiago (Puente Alto y La Florida) que son atendidas en el Hospital Sótero del Río. Las muestras se obtienen de la placenta tras el parto, ya que este órgano que en general se desecha, contiene importante información sobre programación fetal de las enfermedades crónicas que puede tener el niño en edad adulta.

“Se sabe que el asma en la madre es un condicionante mayor que el asma en el padre. Si bien existen muchos genes relacionados con el asma, es muy difícil que sea sólo la genética la que explique el aumento reciente del asma a nivel mundial, por lo que ahora se postula que factores ambientales que ocurren durante la gestación (in utero) podrían explicarlo mejor. Surge la idea de que a pesar de que pareciera ser transmitido genéticamente, en realidad es el entorno in útero que genera la madre el que puede transmitir el asma”, explica el doctor Krause.

Vínculo entre obesidad y asma

El proyecto –dice la doctora Paola Casanello-  busca dilucidar si la obesidad materna crónica es un condicionante de asma en el hijo y cuál es el mecanismo interno por el cual se traspasa esta enfermedad al hijo y, de esta manera, encontrar el modo de disminuir el riesgo.

La investigadora de Red de Salud UC CHRISTUS agrega que las mujeres con obesidad crónica, es decir, que no necesariamente adquirieron esta condición durante el embarazo, presentan marcadores inflamatorios sistémicos y, al parecer, ese ambiente pro-inflamatorio es reconocido por el feto dentro del útero.

El doctor Castro explica que asma y obesidad son enfermedades inflamatorias, razón por la cual se las vincula. “Estudios epidemiológicos han demostrado que a mayor obesidad, mayor riesgo de asma, aumenta su severidad y se incrementa la resistencia al uso de los corticoides inhalados. Los trabajos también han demostrado que mientras más obesa sea la madre, el feto tendrá mayor riesgo de asma”, afirma.   Añade que en los casos en que el feto sea mujer, la predisposición al asma también la puede heredar su hijo. De esta manera, el asma se puede transmitir en dos generaciones.

Los especialistas advierten que estos niños no solo tendrán asma sino también otros problemas de alergia en la piel y rinitis alérgica.