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Manejo personalizado del cáncer de tiroides

Cada paciente tiene un riego individual que permite a los especialistas diseñar un tratamiento específico para él, para curar la enfermedad y reducir los efectos secundarios asociados a la terapia.

Endocrinología

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 Manejo personalizado del cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es el tumor endocrinológico más frecuente y su frecuencia ha aumentado en el mundo entero. También en Chile. En la mayoría de los casos se trata de un cáncer diferenciado de la glándula que si se detecta en etapas tempranas tiene buen pronóstico. Sin embargo, alrededor del 2% es de tipo medular y el 1% de tipo anaplásico, ambos con un comportamiento más agresivo.

Tradicionalmente –explica el doctor José Miguel Domínguez, endocrinólogo de Red de Salud UC CHRISTUS- el tratamiento se inicia con la resección de la glándula tiroides seguida de la administración de yodo radiactivo para eliminar el tejido que persiste después de la cirugía y de tratamiento farmacológico permanente para disminuir la probabilidad de que el cáncer vuelva a aparecer. Sin embargo, la última década ha propiciado un desarrollo importante en el estudio de esta enfermedad.

“Gracias a la integración de investigaciones básicas y clínicas, así como del trabajo coordinado de distintos especialistas, en la actualidad es posible identificar el riesgo individual de cada paciente. Este reconocimiento permite diseñar un tratamiento personalizado, buscando la curación de la enfermedad y la reducción de los efectos secundarios asociados a la terapia”, afirma el especialista. Así, aunque lo habitual es la extirpación completa de la glándula, en pacientes con menor riesgo puede considerarse la resección parcial. En otros casos, en que el estudio pre-operatorio muestre compromiso de los ganglios del cuello, la cirugía deberá ser más amplia. “En todos los casos, es fundamental que la intervención sea realizada por un cirujano experto para eliminar la enfermedad con la menor probabilidad de efectos secundarios”, advierte.

Después de la cirugía, se realiza la terapia con yodo radiactivo. En opinión del doctor Domínguez, esta es probablemente el área en la que ha habido más cambios en los últimos años. “Si en el pasado se aplicaba a la gran mayoría de los pacientes que se trataban por cáncer de tiroides, en la actualidad su uso se restringe a quienes tienen un riesgo intermedio y alto. Esta conducta mantiene el buen pronóstico en los pacientes de bajo riesgo y no los expone a las consecuencias de esta terapia.

La función de la tiroides requiere ser reemplazada con el uso de una hormona llamada levotiroxina. En el pasado se recomendaba dar dosis altas después de la cirugía y el yodo radiactivo con el propósito de disminuir el riesgo de recurrencia. Hoy también aquí ha habido cambios y se recomienda ajustar la dosis de levotiroxina al riesgo individual de cada paciente. “No se afecta el pronóstico ni se expone a los pacientes a un exceso de hormona que puede producir arritmias, osteoporosis y fracturas”, dice el doctor Domínguez.