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Menos proteínas, mejor vida

Comer carnes y productos lácteos puede ser dañino para la salud de los adultos de alrededor de 50 años, aunque después de los 65 su consumo es beneficioso.

Centro de Tratamiento de la Obesidad

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Menos proteínas, mejor vida

Es quizás uno de los mayores cambios de percepción sobre lo que es saludable y lo que no a la hora de comer. Las proteínas, que gozan de una imagen de alimento beneficioso, tienen riesgos importantes que se deben tener en cuenta.

Según una investigación que publicó ayer la revista Cell Metabolism, los adultos de alrededor de 50 años que tienen un consumo alto de proteínas -sobre todo carne y lácteos- tienen cuatro veces más posibilidades de morir de cáncer o diabetes, y casi duplican el riesgo de morir de cualquier enfermedad en los siguientes 18 años de su vida. Un consumo alto equivale a que alguien que pesa 70 kilos coma unos 400 gramos de carne roja.

Pero incluso un consumo moderado triplica el riesgo de cáncer.

"Aunque no existe una comparación rigurosa entre la proteína de las carnes rojas y la de los lácteos, sospechamos que son tan malas una como la otra", explica a "El Mercurio" el doctor Valter Longo, uno de los autores del trabajo y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California.

Este investigador advierte que "tenemos evidencia convincente de que una dieta alta en proteínas animales es tan dañina para la salud como fumar".

Efecto contrario

Sin embargo, en los mayores de 65 años, los efectos en la mortalidad se revierten. Así, quienes consumen mucha proteína reducen su riesgo de morir por cualquier causa en un 28%, mientras que la posibilidad de desarrollar cáncer disminuye en 60%.

El problema, según Longo, es que "la mayoría de las personas están comiendo el doble de las proteínas que deberían, y el mejor cambio es reducir la ingesta diaria, pero en especial las de origen animal", dice. Estas últimas hoy representan cerca del 67% del total de este alimento.

Para el doctor Juan Patricio Valderas, médico nutriólogo de la Red Salud UC-Christus, el problema es que en la población occidental la mayor fuente de proteínas sigue siendo la carne roja. "Esta tiene grasa saturada y los compuestos que le dan el color rojo, que contienen fierro, tienen un efecto oxidante que causa daño en el ADN, lo que aumenta el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares", explica.

Otro aspecto que no refleja este estudio, según este profesional, es que la proteína de los pescados y mariscos es saludable. "En Occidente este consumo es muy bajo, pero si estudiamos a los esquimales o los japoneses, vemos que estos alimentos sí tienen beneficios para la salud", dice.

La doctora Ada Cuevas, médico nutrióloga de Clínica Las Condes, afirma que "en estricto rigor las proteínas no son dañinas, excepto si la persona tiene una enfermedad renal avanzada, en que un exceso de proteína puede ser perjudicial".

En su opinión, la proteína animal y los lácteos pueden causar daño por la grasa que tienen. "Por eso se prefiere el pescado, porque la grasa que tiene es el omega-3, que es saludable, a diferencia de la grasa saturada de la carne roja, que no lo es", advierte esta especialista.

Respecto de los lácteos, el doctor Valderas dice que hoy existe una amplia oferta de estos productos que son descremados, como leche, yogur y quesillo. Esto los transforma en una saludable fuente de proteínas, como también lo es la clara de huevo.

El problema de las proteínas vegetales es que siendo beneficiosas, se necesitaría consumir una cantidad exagerada de legumbres o soya, por ejemplo, para obtener lo que se necesita.

En esto coincide Longo, aunque su consejo es que de todas maneras se deben privilegiar los vegetales.

La investigación
En este trabajo se analizaron los datos de 6.831 adultos y personas mayores. A ellos se les aplicó una encuesta de alimentación, y fueron chequeados y seguidos durante 18 años.

Nota publicada por El Mercurio