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La genética y la obesidad

Investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, descubrieron cómo un gen común relacionado con la obesidad contribuye al incremento del peso corporal.

Centro de Tratamiento de la Obesidad

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La genética y la obesidad

La razón es que este gen –llamado FTO- afecta el funcionamiento del cilio celular, que es como un pelo pequeño y móvil que poseen algunas células en la superficie. Al hacerlo, explican los científicos, afecta también el funcionamiento del receptor de la leptina, que es la hormona que inhibe el apetito e indirectamente determina un aumento de la ingesta de alimentos y del peso.

Los experimentos –encabezados por el doctor Rudolph L. Leibel-fueron realizados en ratones. En opinión de los científicos, “en la medida en que podemos entender mejor la maquinaria molecular de la obesidad, seremos más capaces de manipular estos mecanismos y ayudar a las personas a perder peso”.

La doctora Patricia Negrón, magister en nutrición y nutrióloga del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Red de Salud UC CHRISTUS, explica que la obesidad es una enfermedad a la que contribuyen múltiples elementos lo que la convierte en un síndrome. “Las causas genéticas son parte del problema, pero no la razón principal salvo en enfermedades muy específicas y raras que responden a una mutación genética en las que uno puede decir que esa es la causa”, afirma.

En su opinión, no es fácil decir cuánto influyen en la obesidad la genética, los estilos de vida, la cultura familiar, las enfermedades asociadas, el estado de ánimo, el trabajo que desempeñe la persona o su nivel socioeconómico. “Se plantea que alrededor del 30% de los casos de obesidad puede ser explicado por la genética”, detalla.La especialista asegura que “con este y otros descubrimientos, vamos juntando granos de arena sobre la regulación del peso corporal, el control del apetito y la integración de los distintos sistemas del organismo. Aún nos falta mucho por aprender y tal vez este estudio no cambie nada todavía, pero creo que con el tiempo sabremos lo suficiente como para generar un cambio importante en la manera de prevenir y tratar la obesidad”.

Respecto de este estudio en particular, estima que es posible que a partir de él puedan desarrollarse fármacos que mejoren la respuesta a la leptina y disminuyan así el apetito.