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Aspectos básicos de la higiene

La higiene es un conjunto de cuidados que tu nuestro cuerpo para mantener un estilo de vida saludable. Es el concepto básico de aseo, limpieza, orden y cuidado de tu cuerpo. Una buena higiene personal puede hacer que seas menos propenso a enfermedades.

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Juan Pablo II

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Aspectos básicos de la higiene

Aspectos básicos de la higiene La higiene es un conjunto de cuidados que tu nuestro cuerpo para mantener un estilo de vida saludable. Es el concepto básico de aseo, limpieza, orden y cuidado de tu cuerpo. Una buena higiene personal puede hacer que seas menos propenso a enfermedades.

Tienes que saber que en la adolescencia es fundamental puesto a que en esta etapa tu cuerpo experimenta cambios hormonales, dentro de la llamada pubertad, y junto con eso llegan olores más fuerte, transpiración, la piel y el pelo se ponen grasos más fácilmente, saldrán nuevos pelos donde antes no existían. ¡Por eso preocuparte de tu higiene es lo adecuado!

Aquí te recomendamos algunos consejos:

1.- Lávate las manos con frecuencia:

- Lávate las manos siempre al llegar a la casa, después de ir al baño, antes de comer o cocinar, después de usar pañuelos, y después de jugar y tocar dinero o animales. Acuérdate que las manos son la principal fuente de infecciones, por lo que si estás enfermo, con algún cuadro viral o bacteriano debes lavarte con mayor frecuencia tus manos para evitar el contagio.

- Usa jabón abundante, para que las manos queden cubiertas por una capa, y cubra todas las superficies de ésta. Lava bien entre los dedos y cepilla tus uñas.

2.- Mantén tu cuerpo limpio

- Ducha o baño diario: de esta manera se eliminan y controlan los olores naturales del cuerpo que se producen con la transpiración y el sudor. Así también se evitará la presencia de bacterias y gérmenes que pueden afectar a nuestra piel. Lava bien los genitales, las axilas y dentro de los pliegues que se producen en la piel. Luego de la ducha procura secarte bien las zonas del cuerpo y atentamente entre medio de tus dedos de los pies, para evitar la aparición de hongos.

- Pelo: Las hormonas que provocan el acné son las mismas que pueden hacer que sientas tu cuero cabelludo más graso de lo normal. Durante la adolescencia las glándulas sebáceas producen más grasa, y es posible que se ensucie más rápido.

Lava tu pelo las veces que sea necesario para llevarlo limpio. Puedes utilizar un champú que sea especial para cabello graso. Usa agua tibia y una pequeña cantidad de champú para hacer espuma, y masajea suavemente con la yema de tus dedos. No lo hagas demasiado fuerte y no uses tus uñas, porque puedes irritarte el cuero cabelludo, o dañarte el pelo. Puedes usar acondicionador, en lo ideal, para cabello graso.

- Sudor y olor corporal: En la pubertad las glándulas sudoríparas que tienes en todo tu cuerpo, se vuelven más activas y secretan sustancias químicas en el sudor que le confieren un olor más fuerte. La transpiración o sudoración, viene de las glándulas sudoríparas que siempre has tenido en el cuerpo. Pero en la pubertad, estas glándulas, aparte de volverse más activas que antes, empiezan a segregar distintas sustancias químicas en el sudor que confieren a este último un olor más fuerte, especialmente en las axilas. La mejor forma de eliminar el olor, es mantenerse limpio bañándose a diario, usar ropa limpia. Para tus axilas puedes utilizar distintos antitranspirantes, que impiden o secan la transpiración.

- Vello corporal: En esta etapa aparece vello corporal en zonas del cuerpo que antes no tenías producto a tu desarrollo sexual secundario, y las hormonas de la pubertad. Es posible que en algunas zonas quieras sacarlos, rasurándote, depilándote o decolorándolos. Es bueno que se sientan cómodos con su cuerpo.

Existen algunos casos en que en las mujeres aparece un exceso de vello corporal, y puede ser signo de una enfermedad o desorden hormonal, como el síndrome de ovario poliquístico. Si es así, ¡visita a tu médico!

- Oídos: no te metas nada adentro de los oídos (pinches, ganchos, alfileres, fósforos, palillos, lápices). Pueden dañar tu conducto auditivo, la membrana timpánica, y predisponer a que se formen tapones de cerumen. No debes usar cotonitos. Simplemente limpiarte detrás de las orejas y por fuera del conducto auditivo. Si sientes tus oídos tapados, o que duelen, debes consultar a tu médico.

- Boca y los dientes: la boca y los dientes están involucrados en el primer paso de la digestión, con la masticación de los alimentos, pero es también fuente de infecciones y origen de algunos problemas de salud como las caries y el mal aliento. Cepilla tus dientes y la lengua todas las mañanas, en la noche y después de cada comida. Usa un cepillo suave para que no dañe tus encías, y pasta de dientes con flúor. Cepilla los dientes en todas sus caras, atrás, adelante, y arriba. Te recomendamos usar hilo dental, para llegar a esa parte del diente que está en contacto con otro, y el cepillo de dientes no alcanza a limpiar. Idealmente debes usarlo una vez al día.
Visita al dentista una vez cada 6 meses, o antes si es que inicias molestias o dolor dental.

- Uñas: mantén tus uñas bien cortadas y limadas. Lava muy bien por debajo de ellas cuando te laves las manos. Corta las uñas de los pies de forma recta, no redondeada, para evitar incrustaciones. No cortes las esquinas.

- Pies: es imprescindible el buen cuidado de tus pies para evitar los malos olores. Debes procurar lavar con agua y jabón, y luego secarlos muy bien, especialmente entre medio de todos los dedos. Para ayudar a mantener tus pies sanos y libres de olores, cambia tus calcetines todos los días, y mantén limpios tus zapatos.

- Piel: humecta tu piel con cremas hidratantes para mantenerla suave y evitar que se agriete o reseque.