Toma tu Hora

El valor de la consulta y la forma de pago puede variar según tu previsión, plan de salud y médico seleccionado.

X

Presupuestos

El valor de la consulta y la forma de pago puede variar según tu previsión, plan de salud y médico seleccionado.

X

Resultado de exámenes

X

Siesta sí, siesta no

Dormir en el día puede afectar la calidad del sueño nocturno. pero si lo hace, lo recomendable es que una siesta no dure más de media hora.
Fuente: Dra. Julia Santin, neuróloga especialista en trastornos del sueño.

facebook twitter

Centro del Sueño

ver contenidos
Siesta sí, siesta no

Muchas veces se sienten ganas de dormir a medio día, especialmente después de la hora de almuerzo, si es que hemos comido abundantemente y, con mayor razón, si hemos tomado vino u otra bebida alcohólica. Esto ocurre porque el sueño aparece por una razón fisiológica en la que nuestro cerebro disminuye su estado de alerta lo que se exacerba con muchas calorías.

Si las ganas de tomar una siesta son irresistibles, antes de rendirte debes tener en cuenta que la siesta no es aconsejable para todos.

Hay personas que despiertan irritables y demoran algunos minutos en estar bien. Eso se conoce como inercia del sueño.

Otro grupo de personas a las que no les conviene la siesta es a quienes sufren de insomnio. La siesta hará más difícil conciliar el sueño nocturno y, si se consigue, puede ser de menor calidad.

Sin embargo, a quienes desarrollan labores pesadas les puede ayudar a tener más energía para la jornada de la tarde.

Si de adultos mayores se trata, la somnolencia fisiológica del horario de la siesta aumenta y muchas veces no tienen más opción que dormir. La sugerencia es que esta siesta no dure más de 30 minutos. 

Hay que poner atención, también en la necesidad que podamos tener de dormir durante el día porque podría estar encubriendo otras condiciones como alguna enfermedad que produzca somnolencia o algún trastorno del sueño como la apnea obstructiva. En ocasiones, es necesario estudiar a la persona con un examen llamado polisomnograma que nos permite confirmar o descartar un diagnóstico.