Cuando el dolor se vuelve insoportable

Cuando el dolor se vuelve insoportable

4 de Marzo de 2013

Mes a mes, muchas mujeres viven un calvario. Intensos dolores en el útero, náuseas, vómitos y jaqueca son una pesadilla recurrente. Sin embargo, con un adecuado tratamiento estos síntomas pueden desaparecer.

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Una mujer recibe un parte de matrimonio. Se casa una de sus mejores amigas. Revisa la fecha en el calendario y, con pesar, responde que no asistirá. Por esos días estará menstruando y sabe que los dolores que la aquejarán no le permitirán ni siquiera levantarse de la cama. Éstos, sumados a las jaquecas, náuseas y vómitos, son malestares que impiden el desarrollo normal de sus actividades. Son los desagradables efectos de la dismenorrea.

No es una enfermedad, sino un síntoma. “Se produce por cólicos uterinos menstruales, eso que las mujeres llaman ´dolor de ovarios’, pero que en realidad se dan en el útero”, dice el doctor Guillermo Durruty, ginecólogo de Red Salud UC. Puede venir acompañada de otras manifestaciones como molestia lumbar, dolor irradiado hacia las piernas y, en los casos más extremos, alucinaciones. 

Las causas

Según el doctor Enrique Oyarzún, ginecólogo de Red Salud UC, el dolor menstrual se da casi en la mitad de las mujeres. Solo entre un 10 y un 15 por ciento presenta limitaciones para realizar sus actividades habituales. En cerca de un 10 por ciento de los casos el malestar es tal que provoca ausentismo laboral. Las cifras indican que no todos los cólicos menstruales son iguales y diferenciarlos es de gran importancia para controlarlos. 

La dismenorrea se clasifica en dos tipos: primaria y secundaria. En el primer caso, el diagnóstico es más rápido. Los dolores se producen como consecuencia de la liberación de prostaglandinas en el ciclo ovulatorio, sustancias inflamatorias que inducen contracciones intensas en el útero. Aquí no hay una patología pelviana asociada a los síntomas y su evolución es favorable. “En estas pacientes, el uso de antiinflamatorios logra una mejoría en un 80 por ciento de las afectadas”, asegura el doctor Oyarzún. 

La dismenorrea secundaria se describe como un dolor crónico relacionado con la existencia de endometriosis, pólipos uterinos, miomas, adenomiosis, malformaciones congénitas del útero y/o tracto genital, adherencias posteriores a una cirugía pélvica previa o una inflamación pelviana antigua (a causa de un aborto provocado, por ejemplo).

“Estos dolores aparecen después de los 30 ó 40 años, que es la edad en la que surgen estas enfermedades secundarias”, dice el doctor Durruty, aunque también pueden partir tras la primera menstruación. En estos casos es indispensable que la mujer consulte, ya que la detección temprana puede influir en el éxito del tratamiento, sobre todo en la endometriosis, una de las causas más frecuentes de este tipo de dismenorrea. “Descubrirla tardíamente daña mucho la pelvis, provocando infertilidad, que es el gran temor de las mujeres”, agrega. 

Otro gatillante de la dismenorrea es la utilización de dispositivos intrauterinos como métodos anticonceptivos (T de cobre), “ya que aumentan el flujo menstrual y, por lo tanto, incrementan el dolor”.

 

Consejos prácticos 

- Tomar antiinflamatorios no esteroidales (ácido mefenámico) algunos días previos a la llegada de la menstruación -como mínimo 24 horas antes- y prolongar su uso durante el periodo por alrededor de cinco días. “Lo mismo debe hacerse al menos por seis meses, para evaluar adecuadamente si existe una respuesta positiva al tratamiento”, dice el doctor Oyarzún. 

- Aplicar calor en el abdomen, debajo del ombligo, y hacer masajes circulares suaves con las puntas de los dedos. 

- Tomar duchas o baños calientes. 

- Mantener las piernas elevadas o acostarse de lado con las piernas dobladas.  

- Beber líquidos calientes.  

- Acupuntura.

No más dolor

El doctor Durruty asegura que “cuando la menstruación empieza a ser un problema que interrumpe la vida de la mujer, puede tratarse”. El inconveniente es que las pacientes suelen demorarse en consultar, porque creen que el dolor, en cualquier grado, es normal.

El tratamiento dependerá siempre del tipo de dismenorrea:

- Primaria: se comienza administrando antiinflamatorios, como el ácido mefenámico. Si los dolores no ceden, se utilizan anticonceptivos, los que al bloquear la ovulación, disminuyen la secreción de prostaglandinas, que son la causa del dolor. En algunos casos, puede aplicarse una combinación de ambos medicamentos. 

- Secundaria: lo primero es determinar qué está causando esta clase de dismenorrea. Si la mujer no ha iniciado su vida sexual, se le realiza una ecografía abdominal o transrectal. De lo contrario, la ecografía es transvaginal. Cuando estos exámenes no logran definir qué es lo que ocurre, se somete a la paciente a una cirugía laparoscópica. Con esto la mujer queda muy aliviada y con bajas posibilidades de que las molestias reaparezcan.


Colaboración: Dr. Guillermo Durruty y Dr. Enrique Oyarzún, Ginecología Red Salud UC.Horas Médicas: 2676 7000.

Periodista: Alejandra Cooper