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Mala calidad del aire: recomendaciones para protegernos

En Santiago ha empeorado la calidad del aire como es tradicional cuando se inicia el otoño y las personas deben adoptar medidas de protección que disminuyan los riesgos a la salud asociados a la polución, especialmente, en los grupos de riesgo: niños menores de cinco años, pacientes de cualquier edad con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas crónicas, y adultos mayores de 65 años.

Red de Salud UC CHRISTUS

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Mala calidad del aire: recomendaciones para protegernos

El Dr. Fernando Saldías P., especialista en enfermedades respiratorias de la Red Salud UC CHRISTUS, advierte que la contaminación del aire afecta muchos órganos, particularmente las vías respiratorias. “La vía aérea y el pulmón son los órganos más afectados de este sistema y sus funciones, las más comprometidas. Los contaminantes ambientales (gases tóxicos, material particulado, ozono) ocasionan inflamación de la vía aérea, favorecen las infecciones, disminuyen la capacidad pulmonar y la capacidad aeróbica, se gatillan síntomas respiratorios agudos y se descompensan los pacientes con afecciones cardiovasculares o respiratorias crónicas (congestión nasal, tos, expectoración, falta de aire o disnea)”, señala.

No obstante, otras enfermedades respiratorias crónicas se descompensan, como por ejemplo el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Pero las sustancias tóxicas del aire también afectan el sistema cardiovascular, las mucosas (ojos y nariz) o el sistema inmunológico.

Toda la población es potencialmente susceptible. Pero las poblaciones de alto riesgo son los bebés en gestación porque por la vía sanguínea reciben contaminantes de parte de la madre; las embarazadas; recién nacidos; niños menores de cinco años; adultos mayores y enfermos crónicos”, concluye el especialista.

A continuación, algunas recomendaciones generales de cómo protegernos de la contaminación ambiental:

  1. Evitar la exposición al aire contaminado (evitar estar mucho tiempo en la calle).
  2. En la medida de lo posible, no realizar actividad física al aire libre en los periodos de mayor contaminación.
  3. En el hogar hay que mantener las ventanas y puertas cerradas en las horas de más contaminación, algo que permitirá ventilar la casa cuando baje la cantidad de material particulado en el aire.
  4. Las mascarillas no son suficientes, ya que éstas no filtran el material particulado.
  5. Evitar los contaminantes intradomiciliarios (consumo de tabaco, calefacción a leña y uso de braseros o leña para calefaccionar el hogar).
  6. Política actualizada de control de emisiones y preservación de la calidad del aire.
  7. Que exista un control riguroso de las emisiones.
  8. Vigilancia de enfermedades asociadas a la contaminación (consultar con especialista).
  9. Consulta precoz en caso de infecciones respiratorias, descompensación de pacientes asmáticos y EPOC, descompensación de enfermedades cardiovasculares y metabólicas crónicas.