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Día Mundial de la Fibromialgia

Según una investigación de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor (ACHED), cinco millones de personas en nuestro país sufren algún tipo de molestia dolorosa constante.

Red de Salud UC CHRISTUS

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Día Mundial de la Fibromialgia

Cada 12 de mayo se celebra el Día Mundial de la Fibromialgia, condición que afecta principalmente a adultos entre los 50 y los 64 años y es una importante causa de ausentismo laboral.
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, define la fibromialgia  como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño real o potencial del tejido. 
El dolor tiene una función protectora para advertirnos de una situación peligrosa y es la sensación más rápida que nos alerta de que tenemos que protegernos. Pero cuando se vuelve crónico –por más de 6 meses- y no aparece como señal de alerta, se transforma en un problema. 
En nuestro país, el 32% de los habitantes sufre dolor crónico no oncológico, lo que representa aproximadamente cinco millones de personas. “Estas son cifras muy parecidas a las de las investigaciones que se han hecho en Europa, Estados Unidos, Israel y otras partes del mundo. Un tercio de la población lo padece. Las diferencias están en cuán invalidante es. Hay gente que puede vivir con dolor en el cuello todo el día o con jaquecas frecuentes sin que le afecte más allá en términos prácticos. Pero para otro porcentaje, el costo de salud es enorme porque no pueden trabajar, se jubilan anticipadamente o en el trabajo rinden mucho menos de lo que podrían”, dice la doctora Margarita Calvo, de la Unidad de Manejo del Dolor de la Red de Salud UC CHRISTUS.
La especialista explica que el dolor es subjetivo, por lo que el diagnóstico siempre depende de lo que siente la persona, de su historia clínica y de lo que ella manifiesta al médico en el examen físico. “También se pueden hacer estudios más específicos para ver la función de los nervios, de las vías del dolor. Esto nos permite saber cómo están funcionando estas estructuras o si existe algún daño en ellas que pueda estar provocando un dolor neuropático”. 
Una vez que se hace el diagnóstico comienza el tratamiento, que idealmente debe incluir una atención multidisciplinaria y algún fármaco. “No existe un remedio que bloquee el dolor y lo anule por completo, pero en la mayoría de los casos lo podemos modular, controlar y disminuir la intensidad. También es fundamental tener el apoyo de kinesiólogos que nos ayuden en la movilidad y enfermeras que nos ayuden en la educación al paciente, para que él sepa lo que tiene y cómo enfrentarse a estos dolores. Si la persona está deprimida, la acción del psicólogo y la del psiquiatra son vitales. Existen antidepresivos que pueden aumentar o disminuir el dolor, por eso es muy importante que el psiquiatra esté en sintonía para que trate de ocupar los medicamentos que más nos ayudan a manejarlo”, afirma la especialista.