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Cuídese del sol

Al aumentar las temperaturas, no sólo la piel sufre y se ve expuesta. Hay implicancias también en nuestro organismo por exponerse al calor sin las precauciones adecuadas.

Red de Salud UC CHRISTUS

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Cuídese del sol

La vida diaria implica una serie de exigencias para nuestro cuerpo: el trabajo, las compras y las labores domésticas exigen estar preparados para enfrentarlas. Sin embargo, las altas temperaturas agregan un riesgo que puede llevar a que se presente un cuadro que, de no ser detectado a tiempo, puede traer graves consecuencias: la insolación.  

El Dr. Néstor Carreño, dermatólogo de Red Salud UC, asegura que la insolación es “el aumento de la temperatura corporal producto de una exposición voluntaria o involuntaria al sol que se acompaña de deshidratación”. Esta situación se produce cuando el organismo se ve expuesto a una mayor cantidad de radiación solar, a una mayor temperatura y al mismo tiempo la persona no tiene la precaución de llevar una buena hidratación y -producto de la actividad física que está llevando a cabo- pierde líquidos corporales. 

Este cuadro presenta síntomas que pueden variar desde aquellos propios de la deshidratación, como por ejemplo aumento importante de la sed, nauseas, vómitos, mareos. Pero también asociarse a síntomas asociados a quemaduras, como eritemas o ardor de la piel en aquellas zonas que han estado expuestas.  

Si bien este cuadro puede producirse en todas las personas y en todas las etapas de la vida, el Dr. Carreño enfatiza que “los niños menores de 2 años y los ancianos que tienen características propias en su piel, van a ser mucho más sensibles a la radiación UV, tienen mucho menos mecanismos de defensa para enfrentar los cambios que se acompañan junto con la deshidratación”.  

Para el especialista, los niños y los adultos mayores tienen una menor capacidad de manejo de sus líquidos corporales, por lo tanto cualquier cambio ya sea en su humedad, en la ingesta de líquidos o en un aumento en la radiación solar o en la exposición solar van a ser capaces de producir síntomas y compromisos mucho más severos que una persona adulta normal.  

Pese a lo complejo que puede resultar el sufrir de una insolación, es posible prevenir siguiendo algunas recomendaciones básicas. Para evitar este cuadro, el dermatólogo de Red Salud UC recomienda evitar realizar actividad física en horarios de máxima radiación, es decir, entre las 11.00 hrs. de la mañana y las 15.00 hrs. de la tarde. Además recomienda consumir un volumen importante de líquido, utilizar ropa apropiada y también una fotoprotección que vaya a prevenir la máxima exposición cutánea y protección a las quemaduras que se producen en esos momentos. 

Si pese a nuestros cuidados la insolación se produce de manera leve, se puede tratar de manera ambulatoria en el hogar. El Dr. Néstor Carreño indica que en estos casos es necesario aportar la suficiente cantidad de líquido que permita un flujo o una producción de orina adecuada de tal forma de garantizar que el paciente no vaya a presentar un aumento de deshidratación que lo lleve a presentar un compromiso renal. Por otra parte, proteger la piel, humectarla y por supuesto dejar de realizar la actividad que se está llevando a cabo al aire libre.  

Si el caso de insolación es más severa y presenta síntomas como nauseas, mareos, vómitos o compromiso del estado general, fiebre y compromiso de conciencia, lo que se requiere es una evaluación temprana en un servicio de urgencia que permita estabilizar al paciente para evitar que el cuadro agrave y comprometer el estado vital del paciente.