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Un cambio más allá de lo físico

Una rinoplastia cambió no tan solo la cara de Sebastián Troncoso, sino que también su personalidad. Como él, son muchas las personas que gracias a una cirugía plástica se sienten más seguras y con mejor autoestima. “Ahora me miro y estoy feliz, muy satisfecho con la operación”, asegura.

Red de Salud UC CHRISTUS

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Un cambio más allá de lo físico

“Pasé por varias etapas que me marcaron mucho, así que decidí operarme”, más de 30 años transcurrieron para que Sebastián Troncoso –contador en Santiago Centro- tomara la decisión de cambiar el aspecto de su nariz, “por un tema mío, para sentirme mejor”, dice.

Vanidoso y perfeccionista, Troncoso buscó al profesional indicado para depositar toda su confianza y realizarse una rinoplastia. La nariz que lo acompañó durante 36 años era grande, llamativa, con la punta hacia abajo y motivo de burla en las complejas etapas del crecimiento: “Siempre que me decían algo me afectaba diez veces más que a cualquier otra persona”. Con ese recuerdo, llegó a la doctora Carolina Salisbury, cirujana plástico de UC CHRISTUS y quien lo ha acompañado en todo este proceso. “Sebastián consultó porque le molestaba la giba ósea nasal que hace que la nariz se vea con la punta caída, tenga un relieve óseo y se vea redonda. Le realizamos una rinoplastia, que es la remodelación externa de las partes blandas de la nariz, tanto ósea como cartilaginosa. Es una cirugía que requiere de anestesia general y dura aproximadamente dos horas. Le hicimos una cicatriz en la columela, levantamos la parte nasal, limamos el dorso óseo y modificamos el dorso cartilaginoso, que es la punta. El resultado fue una nariz más definida, recta y masculina”, explica la profesional.

Previo a la intervención, la doctora solicita exámenes como un escáner de los senos paranasales, para evaluar el macizo facial y el tabique nasal. Con los resultados, verifica si es necesario o no realizar la cirugía con un otorrinolaringólogo. “No hay mayores requerimientos, el paciente sólo debe tener controladas sus enfermedades de base”, aclara.

A pesar del miedo previo a la operación -ya que la gente le decía era muy dolorosa- Troncoso cuenta que el post operatorio fue bastante llevadero: “Jamás sentí dolor, sí fue un poco incómodo porque estuve una semana con tapones y cuesta respirar”, recuerda. A su vez, la doctora Salisbury señala que, habitualmente, “les solicito una semana como mínimo de reposo relativo en la casa, sin ir a trabajar. La rinoplastia es una cirugía facial y, por lo general, la cara tiende a hincharse. La segunda semana ya pueden salir un poco más, pero aún es un reposo de cuidado”.

Antiguamente, la cirugía plástica se asociaba más a las mujeres. Hoy, el panorama es otro: “Los hombres han cambiado mucho su forma de ver la cirugía plástica en los últimos cinco años. Ha aumentado, en parte, por la demanda de la sociedad, que pide hombres con mejor aspecto, más cuidados”, explica la doctora Salisbury. Sebastián es parte de ese grupo que cambió la mirada con respecto a esta intervención, y las apoya al cien por ciento: “Yo soy vanidoso no por demostrarle algo al resto, sino que por mí. Tuve los medios y la posibilidad de operarme. Invertí en mí, es algo que va a quedar para siempre conmigo, me di un lujo”, reflexiona y agrega: “El Sebastián de antes veía su perfil y era frustrante para él. Pero el de ahora tuvo un cambio de personalidad, se siente mucho más seguro”.

Conoce más sobre la historia de Sebastián Troncoso en el siguiente video. Además, conoce nuestro Programa de Cirugía Plástica aquí.