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Ancianos maltratados

La mayoría de los castigos ocurre en la intimidad del hogar y el responsable es un familiar.

Red de Salud UC CHRISTUS

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 Ancianos maltratados

Pitágoras escribió que “una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida”.  Sin embargo, en el mundo y en Chile un número significativo de personas mayores ven vulnerados sus derechos e incluso sufren agresiones físicas o psicológicas de distinta consideración.

En nuestro país hay poco menos de tres millones de personas de más de 60 años. El 81% aún puede valerse por sus propios medios, pero el 19% requiere en mayor o menor medida de la ayuda de terceros para sus actividades cotidianas. Son estas personas las más expuestas a convertirse en víctimas de maltrato. 

Cifras del Servicio Nacional del Adulto Mayor indican que hasta agosto de este año ya se habían denunciado 932 casos y que el número de denuncias ha ido creciendo explosivamente. Lo peor es que, en la mayoría de los casos, el daño proviene de las personas que están a cargo del cuidado de estas personas mayores.

El doctor Pedro Paulo Marín, jefe de geriatría de Red de Salud UC CHRISTUS, advierte que hay factores que influyen en que los cuidadores maltraten a los ancianos. “Algunas personalidades agresivas o el consumo de alcohol, en pacientes o cuidadores, así como la incontinencia de orina o deposiciones aumentan el riesgo. También el hecho de que los cuidadores se vean sobrepasados y no logren dormir y descansar bien”, explica. 

Añade que en países desarrollados, las instituciones que reciben a los ancianos cuentan con personal capacitado y son, en la mayoría de los casos, un mejor lugar para vivir que la casa. Oficialmente, en Chile existen algo más de 700 residencias de larga estadía –reguladas por las respectivas Seremis de Salud. En ellas viven unas 20 mil personas.  El 90% de estas residencias están a cargo de privados mientras que el resto es administrado por organismos estatales u ONG. Pero todo el mundo sabe –incluso las autoridades- que la cantidad de casas que operan clandestinamente es el doble de este número.